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¿Aceptas la invitación? El momento del «Sí»
Dra. Moraima De Hoyos Ruperto
“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.”
-Romanos 10:9
Después de recorrer las lecturas anteriores, llegamos al punto más importante. Hemos hablado de diseño, de identidad y de un Jesús que rompió esquemas por ti. Pero ahora, la pelota está en tu cancha.
Imagínate que recibes una invitación para el proyecto más grande de tu vida. Tienes el sobre en la mano, conoces al anfitrión y sabes que lo que hay dentro es increíble. Pero nada de eso cambia tu realidad hasta que abres el sobre y dices: «Cuenten conmigo».
¿Qué significa realmente «Aceptar a Jesús»?
No es unirte a un club, no es cambiar de religión y no es hacerte «bueno» de la noche a la mañana.
Aceptar a Jesús es transferir el mando. Es decirle a Dios: «He intentado manejar mi vida a mi manera y el GPS me marca error. Hoy te entrego el volante a ti. Creo que moriste por mí, que perdonas mi pasado y que tienes un futuro para mí».
Es tan simple como A-B-C:
Para que no te compliques con palabras religiosas, piénsalo así:
- A – Admitir: Reconozco que estoy desconectado de Dios y que necesito Su perdón.
- B – Brindar confianza: Creer que Jesús es el Hijo de Dios, que murió por mis errores y que resucitó para darme vida.
- C – Confesar: Decirlo con mi boca y hacerlo oficial en mi corazón.
«Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.» — Romanos 10:9
Hagámoslo oficial ahora mismo
No necesitas estar en un altar ni usar palabras elegantes. Dios está escuchando tu corazón justo donde estás sentado ahora. Si estás listo para empezar esta nueva vida, puedes hacer esta oración (o usar tus propias palabras):
«Jesús, hoy entiendo que me amas y que me has estado buscando. Admito que he vivido a mi manera y te pido perdón. Creo que moriste en la cruz por mí y que resucitaste. Hoy te abro la puerta de mi vida y te acepto como mi Salvador y mi mejor amigo. Gracias por hacerme tu hijo/a. ¡Empecemos este camino juntos! Amén».
«Tu nueva vida no empieza cuando seas perfecto, empieza hoy».
¡Felicidades! ¿Qué sigue?
Si hiciste esa oración, ¡el cielo está de fiesta y nosotros también en mimamor.org! La salvación es un regalo gratuito, pero es el inicio de una relación que se cultiva día a día.
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