¿Cargas propias o impuestas? El arte de soltar para avanzar

¿Cargas propias o impuestas? El arte de soltar para avanzar

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Moraima De Hoyos Ruperto

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”
-Hebreos 12:1 RVR1960

Muchas veces he escuchado este versículo y, lamentablemente, no lo había analizado con el detalle que merece; específicamente esa conjunción que nos lleva a establecer tres puntos importantes.

En primer lugar, nos hace un llamado a despojarnos de todo lo que nos carga. Usualmente, saltamos de inmediato a la parte del pecado que nos acecha, pero la Biblia nos habla primero de quitarnos de encima todas las cargas que llevamos: aquellas que no nos corresponden, las que no tenemos por qué cargar o las que, simplemente, ya es tiempo de soltar.

Identificando lo que no nos pertenece
Estas pueden ser cargas ajenas que nos hemos echado encima en el camino, o cargas propias de las que ya amerita pasar la página, perdonarnos y continuar, como ocurre con la culpa.

Son pesos acumulados a través del tiempo por diversas circunstancias, aspectos sociales o culturales que, sin saber cómo manejarlos, seguimos arrastrando. Sin importar cuál sea la naturaleza de ese peso, el llamado del Señor es claro: identificarla y salir de ella.

“Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”

-Mateo 11:30

Un yugo que trae descanso
Dios no nos llama a tener una vida cargada, cansada y abrumada. Al contrario, nos invita a llevar su yugo, que es ligero. No es porque sea fácil, sino porque Él está con nosotros llevándolo.

Existen otras cargas que Él no nos ha puesto; quizás nos las han impuesto familiares, nosotros mismos o la sociedad. Pero la carga de Dios es ligera porque es para nuestro bien y porque Él es quien realmente sostiene el peso mayor.

Persistencia en la carrera
Hoy te invito a trabajar intencionalmente en lo que este versículo dice: quita tus cargas y comienza a transitar con paciencia el camino de la fe. El pecado siempre nos va a asediar, pero está en nosotros eliminar los pesos adicionales que nos hemos autoimpuesto para poder avanzar hacia la vida plena que Dios desea para nosotros.

“Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.”

-Mateo 24:13

Nadie dijo que el camino fuera fácil ni corto; es una carrera que requiere paciencia y persistencia. Como dice su Palabra, lo lograrán quienes persistan. Si intentas completar la carrera con cargas que no te corresponden, te será imposible. De ahí la importancia vital de despojarse de ellas.

Reflexionemos juntos: ¿Qué carga has identificado hoy que es momento de entregarle al Señor para seguir corriendo con libertad?

Te leo en los comentarios.

Oración: Dios, ayúdame hoy a identificar qué cargas llevo sobre mí que no me corresponden, ya sea porque otros me las han impuesto o yo las he asumido. Libérame de ellas para poder seguir mi camino hacia la vida que tú quieres para mí. Ayúdame, de esta misma forma, a poder apoyar a otros en sus procesos. Amén.

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