Cuando Dios te esconde para formarte

Cuando Dios te esconde para formarte

86
Imagen de Moraima De Hoyos Ruperto

Moraima De Hoyos Ruperto

“Ve, porque yo estaré contigo.”
— Éxodo 3:12
Después del palacio, vino el desierto. Moisés huyó a Madián y se hizo pastor (Éxodo 2:15; 3:1–12; 4:10–17; Hechos 7:23 y 30). Para los egipcios, ser pastor era un oficio de bajo estatus. Pasó 40 años en ese lugar, cuidando ovejas, trabajando para su suegro Jetro y viviendo lejos de la fama. Fue un tiempo de anonimato y silencio.
Este periodo no fue un castigo; fue una escuela. Allí Moisés aprendió humildad, paciencia, responsabilidad y cuidado de otros. En medio de ese escenario común, Dios se manifestó: la zarza ardiente (Éxodo 3:1–10). Importante: Dios buscó a Moisés; no fue Moisés quien buscó a Dios. El llamado empezó en el corazón de Dios.
Moisés confesó su debilidad: “Soy tardo para hablar” (Éxodo 4:10–13). Tenía miedos reales. Aun así, Dios no basó el plan en la habilidad de Moisés, sino en Su presencia: “Yo estaré contigo” (Éxodo 3:12). Esto nos enseña que el desierto quita lo que sobra (orgullo) y añade lo que falta (fe). Lo que parece “tiempo perdido”, en realidad es preparación.
Reflexión práctica
  • Si estás en una etapa silenciosa, Dios te ve. No es pausa vacía; es entrenamiento.
  • Tus rutinas diarias también son terreno para que Dios forme tu carácter.
  • Cuando sientas que no puedes, recuerda: lo decisivo no es tu talento, sino la presencia de Dios contigo.

Oración
“Señor, en mi desierto quiero aprender a depender de ti. Forma mi carácter y enséñame a obedecer tu voz. Amén.”

Compártelo


Descubre más desde MiMAmor

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde MiMAmor

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo