Dios Piensa en mí
Moraima De Hoyos Ruperto
“[12] Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no
puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi
corazón me falla. [13] Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
[17] Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres
tú; Dios mío, no te tardes.”-Salmos 40:12-13;17
Aún en mi aflicción Dios piensa en mi.
Es maravilloso saber que aún en medio de mi aflicción Dios piensa en mí (Salmos 40:17). Pero, es aún más increíble saber que dicha aflicción pudo haber venido por mi propia maldad y aún así Dios piensa en mí.
Si leemos el contexto de Salmos 40:12 en adelante, el salmista está en medio de muchos problemas, pero reconoce que dichos problemas han venido precisamente por sus propias maldades. Está en un momento de gran vergüenza (12), y ha sido tan grande sus errores que no los puede ni soportar. Sin embargo, algo que hay que reconocerle a David, es su humildad en medio de sus errores. En el versículo 13 hace un clamor a Dios, en un acto de humildad: “Si tu quieres Dios… líbrame, socórreme”. En palabras actuales: “ Dios yo se que lo hice mal y que lo que estoy viviendo es el resultado de mis acciones incorrectas, pero Dios, si puedes ayúdame”.
David, aún en medio de sus males, alaba a Dios y reconoce su deidad. Para mí, eso es lo que hace una gran diferencia. Hay muchos que en medio de sus angustias aún sabiendo que son resultados de sus propias malas decisiones, culpan a Dios y se enojan contra Dios. El Salmista por el contrario reconoce sus errores y alaba a Dios en reconocimiento de que él sigue siendo Dios a pesar de sus aflicciones.
Termina el Salmo 40 reconociendo que Dios es su única ayuda posible y liberadora en medio de sus aflicciones y necesidades. Es por ello que clama por su pronta ayuda.
“Dios mío, no te tardes.”
He aquí el clamor de una persona que reconoce que toda nuestra ayuda sólo puede venir de nuestro Dios. He aquí el clamor de un corazón pecador, pero dependiente de Dios. Eso lo hace ser un corazón humilde delante de la grandeza de Dios.
Hoy puedes estar viviendo los resultados de tus errores, no estamos exentos de ello, pero lo que va a hacer la diferencia es cuál va a ser nuestro corazón hacia Dios en medio de nuestra angustia. Un corazón que buscará culpar a Dios por las cosas que nos pasan o un corazón humillado que reconoce su cuidado y amor a pesar de nuestras malas acciones.
Oración: Dios, estoy delante de ti reconociendo mis fallas y errores. Te pido perdón porque sé que te he fallado a ti y seguramente a los que tú pusisteis para ser parte de mi vida. Perdóname y ayúdame a salir de todo esto. Señor, por tu amor y misericordia te pido que no te tardes porque mi corazón angustiado no aguanta más. Amén y Gracias
Compártelo
Relacionado
Descubre más desde MiMAmor
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
