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El Semáforo
Nilsa Santiago Castro
“Bienaventurados los que guardan sus testimonios,
Y con todo el corazón le buscan”-Salmo 119:2”
Queridos hermanos y hermanas en Cristo, deseo compartir con ustedes una reflexión que leí hace un tiempo atrás. Dicha reflexión me toco el corazón y me hizo meditar mucho sobre las diferentes situaciones que actualmente estamos viviendo en las vías de rodajes de nuestra isla.
El desespero, falta de control, poca empatía y la poca paciencia que tenemos los seres humanos es un reflejo de lo que se vive diariamente. Esto también incluyendo a los que decimos ser cristiano. Es triste ver estado de salud mental en que se encuentran las personas, tienen poco tolerancia.
Dios nos dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismo. (Mateo 22:39). También nos dice la palabra, perdonar para ser perdonado. (Mateo 6:14) En el Salmo 119:2, versículo clave de esta reflexión, nos dice la palabra que “Bienaventurados, felices, los que guardan sus testimonios”.
Así dice la reflexión: (historia de autoría desconocida)
El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja.
La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por su culpa no pudo avanzar y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje.
En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su carro y la llevó a la estación de policía, donde la revisaron, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.
Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador.
– “Señora, lamento mucho este error”, Le explicó el policía.
“Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando insultos y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga un rosario, su carro tiene en su bumper un sticker que dice ‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’, su tablilla tiene un borde que dice ‘Yo escojo la Vida’, otro sticker que dice ‘Sígueme el domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez. Como es de esperarse, supuse que el auto era robado.”
Esta reflexión nos hace ver la importancia de guardar nuestro testimonio, de ser coherente entre como actuamos, hablamos y quien decimos ser que somos. El mundo vive en un desenfreno total porque no conocen a Dios, pero tu creyente que va a la iglesia, ¿Cuál es tu excusa? Pregunto: ¿Cómo el mundo puede conocer a Dios, cuando los creyentes actuamos peor que ellos?
La Biblia dice que cuando conocemos a Jesús, somos una nueva creatura, las cosas viejas pasaron. (2 Cor. 5:17). La palabra nos dice que se quiten de nosotros, la amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. (Ef. 4:31). También nos exhorta hacer el bien. (Gal. 6:10) El cristianismo es un estilo de vida, NO basta ir a la iglesia o leer la Biblia, es poner en práctica lo que lees y escuchas.
Cuando decidas salir hacer tus compras, vayas en tu carro o te atienda alguna persona, recuerda que el mundo te está observando y esperan ver a Jesús en tu vida como creyente que dices que eres.
Digamos como el Salmista en el Salmo 119:11 “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”
Bendiciones
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