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Esperando en Fe la Retribución de Dios


Sandra Quiñones Barriera
“Entonces el rey dio instrucciones a uno de sus funcionarios para que la mujer recuperara todo lo que había perdido, incluso el valor de todos los cultivos que se habían cosechado durante su ausencia.”
– 2 Reyes 8:6
2 Reyes 8: 1, 5-6
Eliseo le había dicho a la madre del niño que él había resucitado: «Toma a tu familia y múdate a algún otro lugar, porque el Señor ha decretado que habrá hambre en Israel durante siete años».
5 Cuando Giezi estaba relatándole al rey la ocasión en que Eliseo le había devuelto la vida a un niño, en ese preciso instante, la madre del niño entró para presentarle al rey la petición de su casa y de sus tierras.
—¡Mire, mi señor el rey! —exclamó Giezi—. ¡Ella es la mujer y este es su hijo, el que Eliseo volvió a la vida!
6 —¿Es cierto? —le preguntó el rey.
Y ella le contó la historia. Entonces el rey dio instrucciones a uno de sus funcionarios para que la mujer recuperara todo lo que había perdido, incluso el valor de todos los cultivos que se habían cosechado durante su ausencia.”
La semana pasada estuvimos escribiendo sobre Romanos y recordábamos que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Pero, durante esta semana hemos vivido experiencias diferentes, muy fuertes y dolorosas que nos han recordado la necesidad de continuar cubriendo en oración al que sufre, al menesteroso, la viuda y al enfermo. Diariamente vemos noticias de personas conocidas que atraviesan situaciones adversas, lamentables y que tal vez le es difícil ver a Dios peleando de su lado. Y, es que, en ocasiones, es difícil encontrar gozo en el trayecto. Conocemos la palabra, la hemos declarado, pero…
¿Qué pasa cuando ves en las redes a una persona que estudio contigo, en su velatorio y justo al lado, otra caja con los restos de su joven hijo muerto? Los dos a causa del Covid. Un cuadro desgarrador.
¿Qué cuando tu amiga y hermana, en medio del festejo de su cumpleaños, te deja un mensaje informándote que el gran amor de su vida murió repentinamente en un accidente?
¿Que de esas madres que llevan a sus hijos enfermos al hospital y le dicen que no pueden entrar y tienen que con su corazón destruido irse a su casa a esperar saber que pasara con su ser querido?
¿Que de esa familia que dependen de sus carros para trabajar y moverse y sus dos vehículos en la misma semana presentan desperfectos mecánicos?
Como podrás darte cuenta, aunque conocemos que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, hay momentos difíciles en los cuales nos cuesta ver a Dios en medio de las situaciones.
La biblia nos relata la vida de la Sunamita. Una gran mujer, con una Fe inquebrantable, que a pesar de todas las adversidades que la vida le presentó (que fueron varias), decidió acogerse a la presencia de Dios. Al que ella sabía, escucharía su queja y su clamor. Eliseo tipificaba la presencia de Dios y ella decidió no usar intermediarios en su queja y quebranto, así que fue directamente a Él y esto le sirvió para bendición.
La biblia nos relata que a través de su Fe, ella fue puesta sobre aviso y aconsejada a mudarse. Recogió a lo largo y como recompensa a su firmeza y fidelidad, la retribución de Dios. Incluyendo los años, que tal vez ella pensó, que eran perdidos en su pena y quebranto.
Como sierva de Dios y basado en lo que dice Lamentaciones 3: 31-33, me atrevo a afirmar que Dios pondrá un manto de consuelo, amor y paz sobre los que le busquen. El 2021 se vislumbra como el año de la búsqueda de Dios, como nunca antes lo habíamos hecho y el año de la retribución.
31 Pues el Señor no abandona
a nadie para siempre.
32 Aunque trae dolor, también muestra compasión
debido a la grandeza de su amor inagotable.
33 Pues él no se complace en herir a la gente
o en causarles dolor.
Tal vez nuestros sueños fueron interrumpidos este año, pero en la retribución de Dios viene a existencia todo lo que Dios nos ha prometido.
A la gente que está viviendo una rutina espiritual, te invito a mirar a tu alrededor y ver lo bueno y maravilloso que Dios ha sido. Ver como te ha librado de la enfermedad y la muerte. Hago un llamado a la oración. Un llamado a ser el soporte donde Dios extiende su manto de bendición. Declaro que en los cuatro puntos cardinales donde te encuentras, hay un remanente fiel intercediendo en favor de los tiempos.
Bendiciones
Reflexión Recomendada: Querido 2020
Dile al Señor esta alabanza:
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