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Parte 3 de 3: ¿Cómo sano una herida?
Sandra Quiñones Barriera
“Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.”
-Salmo 147:3
¿Me restaurará el Señor?
Varios Salmos en la Biblia hablan sobre la restauración que Dios ofrece.
Los Salmos 23:3, 147:3 y 126:4 son ejemplos destacados que resaltan cómo Dios restaura el alma, sana los corazones quebrantados y renueva el bienestar:
- Salmo 23:3:
«Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.»
Este versículo enfatiza la restauración del alma, sugiriendo un proceso de renovación espiritual y guía divina.
- Salmo 147:3:
«Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.»
Este versículo se enfoca en la curación de heridas emocionales y la restauración de aquellos que están pasando por momentos difíciles.
- Salmo 126:4:
«Restablece nuestra suerte, Señor, como los torrentes en el desierto.»
Aquí se pide a Dios que restaure el bienestar general, comparándolo con la renovación de un desierto seco a través de torrentes.
Por último, sabemos que tenemos un Dios que cambia los escenarios, transforma nuestro entorno, limpia los aires y los satura de Su presencia.
El Salmo 22 nos presenta un cuadro marcado por el sufrimiento y el dolor, desesperación, pocas fuerzas, falta de aliento, enfocado en la pérdida, al grado de cuestionar si Dios nos ha dejado, con una connotación de abandono. Luego de esto, seguido en el próximo capítulo, hay un cambio radical en la actitud del salmista, donde declara que Jehová es su pastor y nada le faltará.
Ciertamente hubo conexión, disposición y se abrió el puente que nos lleva de la oscuridad a la luz; el puente que tipifica el proceso, un camino difícil, oscuro, pero que cuando lo transitamos con fe y esperanza, nos cambia y transforma, edifica, porque como dice el salmista: en Jehová lo tenemos todo.
Bendiciones.
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