Quita la ira y el enojo

Quita la ira y el enojo

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Moraima De Hoyos Ruperto

“Los humildes poseerán la tierra
    y vivirán en paz y prosperidad.”
-Salmos 37:11

Continuando con las reflexiones sobre el Salmo 37, titulado «El camino de los malos», hoy nos enfocaremos en los versículos 8 a 11, nuevamente viendo lo opuesto; esto es, cómo debemos caminar los rectos.  

Poniendo la palabra en contexto, todo el Salmo está hablando de las cosas que hacen las personas malas e injustas y cómo debemos actuar los que decimos que somos justos.  Recordemos que los cristianos tenemos un llamado a ser justos como hemos sido justificados.

“Algunos de ustedes antes eran así; pero fueron limpiados; fueron hechos santos; fueron hechos justos ante Dios al invocar el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.”

1 Corintios 6:11

Entonces, debemos actuar como hijos de justicia que somos.

He aquí donde viene un llamado a sacar la ira y el enojo de nuestras vidas. Pero el reto es aún más grande, porque no es solo sacar la ira y el enojo, porque sí, sino sacarla en los momentos de dificultades cuando alguien nos  ha tratado injustamente.  En otras palabras, cuando nos han hecho cosas que no nos merecemos.  Ahí está la gran prueba.  ¿Cómo no actuar con coraje, ira, enojo cuando he sido injustamente atropellada?  ¿Cómo no REACCIONAR ante tal situación de injusticia? 

Es en esos momentos donde se prueba lo que dice la palabra  que el Espíritu que proviene de Dios es de Amor… y DOMINIO PROPIO. 

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

2 Timoteo 1:7

Y cuando dice que el fruto de la carne, por el contrario, produce ira, enojo, contienda … 

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Gálatas 5:19-21

¿Ves la diferencia?  La pregunta real es: ¿cómo vamos a actuar? ¿Con el Espíritu de Cristo o del mundo? 

No hay duda de que es difícil.  No hay duda de que el primer impulso podría ser actuar como mi carne desea que es con coraje, ira y enojo.  Es ahí donde el dominio propio debe sobreponerse y ayudarnos para accionar de la forma correcta, la forma que nos asegura que tendrá un final de paz.

En el versículo 11 nos hace un llamado a ser mansos y sabemos que también tenemos un llamado a ser humildes. Y con ello entonces recibiremos abundancia de paz.  El mundo desea la paz, pero la busca de la forma incorrecta.  La busca a través de las guerras y las contiendas.  Por el contrario, la Biblia dice que si queremos abundancia de paz necesitamos tener dominio propio, para no andar en contiendas y actuar en mansedumbre aun con aquellos que tratan de atropellarnos.  Suena ilógico, ¿verdad?  Pero lo que sí estoy segura es que sí, esa es la fórmula que Dios dijo que es la mejor.

La promesa está, hay que vivirla para entonces reclamarla:

“Pero los mansos heredarán la tierra y se recrearán con abundancia de paz.” 

Salmos 37:11

Recrearse nos habla de diversión, felicidad, compartir con otros.  Todo eso es posible, si primero somos mansos.

Oración: Dios, todos queremos paz, pero muchas veces no tenemos control propio y mucho menos estamos dispuestos a ser mansos y humildes en los momentos en que nos están siendo injustos.  Dios, ayúdanos a dar el fruto de tu espíritu en esos momentos para que podamos recrearnos en la paz abundante que tú has prometido para nuestras vidas.  Amén!

 

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