¡Señor, pon guarda a mi boca!

¡Señor, pon guarda a mi boca!

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Magda Padilla

“Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.”
-Salmos 141:3
Dios les bendiga en esta mañana que nos ha permitido estar de pie y en su presencia. Amén.
Quiero compartirles esta palabra que recibí esta mañana en el grupo de oración. Tal vez no es lo que queremos escuchar, pero Dios nos habla y confronta con amor para que busquemos alcanzar la estatura del hombre perfecto. Como dice su palabra en Santiago 4:7: «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros».
En Salmos 141:3 dice: «Señor, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios».
Permite, Señor, que en todo momento nuestro corazón y nuestros labios pronuncien palabras de edificación y restauración para con los demás. Que no haya en nosotros palabras de crítica ni que la envidia entre en nuestro corazón como una pequeña zorra para herir y destruir vidas con comentarios o bromas que no edifican y que pueden causar destrucción, aunque no lo veamos así.
Solo Dios tiene el derecho de juzgarnos en cada momento por nuestras acciones, y no lo hace. Por el contrario, nos extiende su mano de amor, nos restaura y nos sostiene con la diestra de su mano en todo tiempo.
Desgraciadamente, a veces es más fácil dañar que restaurar.
Permita Dios que cada vez que queramos hablar de alguien, sea para restaurar y bendecir su vida.
 
Bendecido día.
 

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