Matrimonio

Amor Sin Condiciones

 “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”  – Jeremías 31:3 Hoy al despertar pensaba en el amor de Dios para conmigo, un amor sin condiciones, un amor inmerecido, donde no hay nada que pueda yo hacer para ganarlo. A Él le plació amarme y dar su vida por mi.  El amor de Dios es un amor de entrega, un amor sin límites, un amor que va más allá de las circunstancias. Y es que aún siendo yo pecadora, su amor por mi es incomparable. En Jeremías 31:3 dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”  Al pensar en que con amor eterno Dios me ha amado, es suficiente para yo amarle también y es que es fácil amar a Dios ya que: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.” 1 Juan 4:19.  Esto me hizo pensar en la relación de pareja. Y es que el matrimonio es semejante al amor de Dios para con nosotros. Un amor de sacrificio, de voluntad y de entrega.  Es así como quiero amar a mi esposo. Un amor sin condiciones, no porque él lo merezca sino porque tomé la decisión de amarlo cuando contrajimos matrimonio. Porque tomé la decisión y debo trabajar a favor de esa decisión.  Cuando entendemos esto podemos dar ese amor eterno y lo mejor de todo es que en el proceso recibiremos un amor igual. En ocasiones podemos ver parejas quejarse por la aparente falta de amor de la otra parte.   Si vemos a Dios como ejemplo podemos aprender a amar sin condiciones y a darnos a nuestro cónyuge con un amor eterno. Cuando entendemos este concepto podemos amar y ser amados, porque dando nosotros primero recibiremos este amor que tanto anhelamos. Busquemos fortalecer nuestros matrimonios amando sin condiciones. ¡Sean bendecidos! Compártelo Share on facebook Share on email Share on whatsapp

Amor Sin Condiciones Leer más »