Disciplina : El Fundamento de una Vida Estable

Disciplina : El Fundamento de una Vida Estable

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Moraima De Hoyos Ruperto

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”

-Proverbios 1:7

Usualmente, cuando pensamos en el libro de Proverbios, la primera palabra que nos viene a la mente es sabiduría. Ciertamente es así, pues es ampliamente conocido como «El libro de la sabiduría» y en él se establece que el principio de la misma es el temor a Jehová (Proverbios 1:7)
—entendido este como el creer en Dios y seguir lo que Él indica a través de su palabra—.
Sin embargo, existe otro elemento de suma importancia en este libro que surge desde el primer versículo: la disciplina.
La disciplina, como parte del carácter humano, es fundamental ya que define el día a día y el logro de las metas establecidas. Podemos ver la motivación como una chispa que da el inicio para encender un camino; sin embargo, es la disciplina la que nos permite mantenernos en él hasta llegar a la meta. Mientras que la motivación muchas veces se nutre de las emociones, la disciplina se establece por decisiones.
En Proverbios 1:2-3, lo primero que se establece es que la Palabra nos invita a buscar la sabiduría divina y a disciplinarnos en ella
“Para entender sabiduría y doctrina [disciplina], para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad.”

-Proverbios 1:2-3

Esto significa que no debemos dejarnos llevar simplemente por los impulsos emocionales. Por el contrario, la prudencia, la justicia, el juicio y la equidad que debemos manifestar en el día a día deben ser el resultado de una decisión propia y no de una emoción pasajera.
A esto se añade el concepto de cordura, mencionado en Proverbios 1:4, que implica estabilidad y sensatez.
Ciertamente, la cordura se basa en decisiones prudentes, justas, juiciosas e imparciales que no están sujetas a los vaivenes emocionales. Por lo tanto, la disciplina es esencial para poder llevar la vida balanceada que Dios desea para nosotros.
El Dominio Propio y la Estabilidad:
La disciplina también está íntimamente relacionada con la fuerza de voluntad y con la creación de hábitos y costumbres necesarios para mantener una vida saludable.
Al respecto, la Biblia es clara en dos conceptos fundamentales:
El espíritu de dominio propio:
En 2 Timoteo 1:7, las Escrituras nos recuerdan claramente que “no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.
Cuando la palabra nos habla de dominio propio, se refiere precisamente a esa fuerza de voluntad y a esa disciplina que debemos tener en la vida para no estar sujetos a los vaivenes de los tiempos.
La firmeza frente a la inestabilidad:
En Santiago 1:6, se nos advierte que el que carece de firmeza es “semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra”.
Esta metáfora describe la inestabilidad de una vida sin disciplina y sin una voluntad propia.
¿Por qué debemos trabajar en desarrollar la disciplina?
Tenemos que cultivar un carácter disciplinado porque, de lo contrario, seremos vulnerables a lo que los demás digan o a las situaciones que ocurran a nuestro alrededor, careciendo de claridad y estabilidad en nuestros pensamientos, emociones y acciones.
Dios desea que tengamos una vida estable —caracterizada por la cordura, la prudencia, la justicia, el juicio, la equidad, la disciplina y la sabiduría— porque sabe que, sin estos fundamentos, nuestra existencia sería un desastre.
En conclusión, parte de la sabiduría que debemos adquirir a través de la palabra de Dios incluye la disciplina, la fuerza de voluntad y la estabilidad de nuestro carácter, elementos indispensables para llevar adelante una vida verdaderamente sabia y prudente.
Sí entiendes que te hace falta esa disciplina, fuerza de voluntad y estabilidad es un buen momento para ir delante de Dios y pedir esa sabiduría y la disciplina que necesitas como él mismo indica en Santiago 1:5
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.»

-Santiago 1:5

Dios está más que dispuesto a darnos sabiduría y cordura para tomar decisiones. Dios desea que tengamos la firmeza y la fe de una voluntad decidida, no fluctuante.
Oremos: Dios mira mi vida y mi deseo de agradarte. Reconozco mis fluctuaciones y la falta de voluntad, firmeza y disciplina para seguir lo que dice tu palabra. Hoy vengo a ti, una vez más, como dice tu palabra, pidiéndote la sabiduría y la disciplina necesarias para poder servirte como tú deseas. Dios, hoy vuelvo a ti reconociendo que necesito tu ayuda y tu intervención divina. Quita de mí toda inconstancia y todo lo que impide seguirte y ser estable en tus caminos. Una vez más reconozco que te necesito y que sin ti no me es posible salir del estanque en que me encuentro. Dios, ayúdame a ser firme en ti.

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