Home » El mito de la edición perfecta
El mito de la edición perfecta
Dra. Moraima De Hoyos Ruperto
“ Pero Dios demuestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
-Romanos 5:8
¿Alguna vez has pasado 15 minutos editando una foto antes de subirla? Ajustas el brillo, saturas los colores, borras ese granito inoportuno y aplicas el filtro que te hace ver «on point». Al final, la foto es genial, pero tú sabes que la realidad detrás de la cámara era un desorden.
A veces tratamos a Dios como si fuera un seguidor más al que debemos impresionar. Pensamos: «Cuando deje de decir groserías, cuando controle mi carácter o cuando ordene mi vida, entonces buscaré a Dios».
Tengo una noticia para ti: Dios no busca tu versión editada. Él ama el archivo original.
El error del «Escalador» 🧗♂️
Muchos ven la salvación como una montaña altísima. Sienten que tienen que escalar usando sus propias fuerzas: portarse bien, ir a la iglesia, ser «buen hijo», no cometer errores. El problema es que, tarde o temprano, todos nos resbalamos. Y cuando caemos, pensamos que Dios está arriba decepcionado, esperando que volvamos a empezar desde cero.
Pero el plan de salvación no es una escalera; es un rescate.
«Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.» — Romanos 5:8
Fíjate bien: no dice que murió por nosotros cuando ya éramos «santos» o cuando ya teníamos todo bajo control. Murió por nosotros cuando estábamos en nuestro peor momento.
¿Por qué nos cuesta tanto creerlo?
Vivimos en una cultura de mérito:
- Si estudias, apruebas.
- Si trabajas, cobras.
- Si eres constante, tienes resultados.
Pero la Gracia de Dios rompe todas las reglas del mercado. La salvación es un regalo, no un sueldo. No la puedes comprar con buen comportamiento, porque el precio ya lo pagó Jesús en la cruz.
Tu «Original» es suficiente
Imagina que un artista famoso encuentra un lienzo roto y manchado. No lo tira a la basura; lo toma, lo restaura y crea una obra maestra a partir de él. Así es como Dios te ve hoy. No necesita que te pongas un «filtro espiritual» para hablarte. Él quiere entrar en tu desorden, en tu duda y en tu realidad para empezar a restaurarte desde adentro hacia afuera.
Reflexión de hoy:
¿Qué es eso que sientes que «tienes que arreglar» antes de acercarte a Dios? ¿Y si hoy simplemente le dices: «Dios, aquí estoy con todo mi desorden, ayúdame»?
Él ya te ama. El resto lo harán juntos.
Compártelo
Relacionado
Descubre más desde MiMAmor
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
