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El Rugido de una Madre: Guardianas del Destino y Propósito Divino
Moraima De Hoyos Ruperto
“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.”
-Salmos 127:3
Usualmente, se nos enseña que la maternidad es un camino de pura dulzura, de voces suaves y abrazos que lo calman todo. Se nos dice que debemos ser la paz en medio de la tormenta. Y aunque esa ternura es esencial, hay una faceta de la madre que el cielo reconoce y el enemigo teme: la madre que sabe rugir.
Hay momentos donde la dulzura no es suficiente. Momentos en los que las circunstancias o las batallas espirituales intentan acechar lo que más amamos. Es ahí donde despertamos a la Leona que Dios puso en nuestro interior: una guerrera que se para firme para que nadie le arrebate la bendición a sus hijos.
La Leona: Estrategia y Corazón en la Manada
En la naturaleza, la leona es increíble. No es solo una compañera del rey; ella es el motor de la manada. Las leonas son las principales estrategas. Ellas no esperan a que la provisión llegue; ellas salen, rastrean y conquistan. Además, tienen la capacidad asombrosa de sincronizar sus cuidados, protegiendo no solo a sus propios cachorros, sino a los de toda la manada.
De la misma forma, una madre espiritual con visión de «leona» entiende que:
- Su amor es activo: No solo desea que a su hijo le vaya bien, ella construye el camino, busca las oportunidades y pelea por ellas.
- Su discernimiento es un filtro: Detecta desde lejos cualquier peligro que intente acercarse al corazón de su familia.
- Procura no criar sola: Está claro que criar hijos es labor de una comunidad. En comunidades como esta, unimos nuestros rugidos para que ninguna madre pelee en aislamiento.
Dos Leonas de la Biblia que son ejemplo de Resistencia y Audacia:
Este diseño divino de protección lo vemos en dos mujeres que se negaron a aceptar la derrota:
Rizpa es ejemplo de Resistencia: Cuando la tragedia tocó a su puerta, ella no se escondió a llorar en silencio, aunque muy bien lo merecía al momento. Pero, entendiendo la importancia del tiempo, quizás aún por encima de su gran dolor, ella se paró sobre una roca y no dejó que las aves del cielo ni las fieras del campo tocaran a sus hijos (2 Samuel 21).
Tu oración es ese escudo. Es el rugido que le dice al desánimo, a la depresión, a la ansiedad,a los vicios o a las malas amistades: A mis hijos no los tocas; aquí hay una madre velando en la Roca que es Cristo”.
También vemos a Jocabed, la Estratega : La madre de Moisés enfrentó un sistema que quería destruir a su hijo. Pero ella no fue presa del pánico, aunque el momento quizás lo ameritaba; fue estratega. Preparó una canastilla, la impermeabilizó y confió a su hijo al río con una vigilancia inteligente.
Ella nos enseña que la fe no es lanzar a nuestros hijos a la suerte, sino prepararlos con valores y soltarlos en el río del espíritu,las manos de Dios con la certeza de que Él guiará sus vida
Tu Oración es tu Rugido
Madre que lees esto: tu lucha tiene un propósito. Quizás hoy estás cansada de «espantar buitres» o de construir «canastillas» en medio de la crisis. Pero recuerda que cuando una madre decide luchar hasta el final, el cielo se mueve.
Como dice la promesa en Isaías 49:25:
Hoy te invitamos a no bajar la guardia. No permitas que el mundo defina el futuro de tu descendencia. ¡Ruge en oración, confía en el diseño de Dios y reclama la bendición que ya les pertenece!
Mamá, busca tu manada. Y si no la tienes, nosotros somos una comunidad de apoyo para ti y tus hijos.
¿Por qué bendición de tu hijo estás ‘rugiendo’ hoy en oración? Comparte con nosotras para unirnos a tu manada.
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